Hoy nos gustaría hablar sobre un trastorno más común de lo que nos pensamos: la astenia primaveral.

¿Qué es?

 Es un trastorno de tipo estacional que se hace más notable con la llegada de la primavera y se caracteriza por una sensación continua de cansancio físico e intelectual, debilidad y falta de vitalidad generalizada.

Aunque nos parezca mentira, más de un 65% de la población ha sufrido alguna vez este trastorno y la población femenina es la más afectada. Los niños y las personas mayores son quienes corren mayor riesgo de padecer bronquitis y bronconeumonía debido a los casos de resfríos y alergias respiratorias.

¿Qué la produce?

Los cambios climáticos de cambio de estación, como por ejemplo: aumento de luz y temperatura, variación de la humedad y presión, etc. son factores que alteran nuestro biorritmo. Cuando nuestro cuerpo no consigue adaptarse a estos cambios, es cuando se produce la astenia.

No siempre es el cambio de estación lo que la provoca sino que también intervienen factores como el estrés, mala alimentación o exceso de trabajo (astenia funcional); y en otras ocasiones son causas endocrinas, metabolismo o digestivas que producen la astenia orgánica.

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¿Cómo nos afectan los factores del cambio climático?

  • La presión atmosférica: afecta el aparato cardiovascular y el sistema nervioso central. Las personas hipertensas deben tener especial cuidado. Síntomas: trastorno respiratorio, taquicardia, dolor de cabeza, pesadez, apatía, fatiga muscular.
  • Temperatura: sus variaciones extremas producen graves trastornos de salud como hipertermia, deshidratación, dolor de cabeza y afectación del sistema nervioso central.
  • Humedad: la humedad intensa dificulta la sudoración y aumenta la eliminación de líquidos.
  • Viento: Su influencia sobre la salud ha dado lugar a lo que se conoce como ‘ciclonopatía’, ya que, curiosamente a nivel local o comarcal, determinados vientos producen alteraciones físicas en muchos de los habitantes de esas comarcas. Así en España, la tramontana en Cataluña, el cierzo en Aragón, el gallego en Asturias, el sur en Cantabria, o el levante en Andalucía pueden producir sensibles alteraciones como: irritabilidad, insomnio, angustia, fatiga o palpitaciones.

Síntomas más frecuentes

Tristeza sin causa aparente
Irritabilidad
Inapetencia
Tensión arterial baja
Disminución de la vitalidad
Menor interés sexual
Dolor de cabeza
Debilidad muscular
Cansancio
Apatía
Pérdida de pelo

¿Cómo la combatimos?

Debemos segregar mucha serotonina, neurona responsable del estado anímico y la vitalidad. Para eso hay que cuidar mucho la alimentación, debe ser sana y equilibrada, para que aporte los nutrientes esenciales para el buen funcionamiento del organismo.

El triptófano está presente en algunos alimentos y es un potenciador de la serotonina, así que en nuestra dieta debemos incluir los siguientes alimentos:

Huevos
Leche
Pescados
Carnes
Cereales integrales
Piña
Aguacate

No nos olvidemos de incluir en nuestra dieta: los hidratos de carbono, nutriente más consumido por nuestro cerebro; vitamina B6 que influye en la creación de serotonina; vitaminas A, C y E, que le hacen frente a las sustancias oxidantes del organismo; Omega 3 y 6, para el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso y del cerebro y hierro.

Os ha resultado interesante? Que tengáis un feliz fin de semana.