Viajar en la vejez es otra manera de experimentar sensaciones distintas y a un ritmo también diferente. De hecho, al tener más tiempo, y entrar de lleno en la jubilación, las personas de la tercera edad se desplazan con más asiduidad. Según datos de la UB, el 29% de las personas mayores de 65 años de la Unión Europea hicieron como mínimo un viaje en 2011. Y el 20% del total del gasto turístico en la UE en ese año lo realizaron personas mayores.

Son varios los beneficios que aporta viajar más allá de conocer nuevos e interesantes lugares. Si bien la edad no perdona, y se disfruta de otra manera, culturizarse es otra de las razones del porqué viajar se convierte en algo tan importante para las personas mayores, llegando a sociabilizarse con otras personas, no solamente amigos o parejas.

vacaciones tercera edad

Los viajes organizados son la mejor opción y la más escogida por este colectivo en sus viajes. Viene a ser una gran ventaja por ofrecer un tour que ya está previamente establecido y montado y ellos no deben preocuparse de nada. Les ofrece confort, tranquilidad, estabilidad y el contacto con otras personas que están en el mismo grupo organizado.

Otros de los beneficios que afectan a nivel psicólogo es el romper con la rutina establecida, que desde que están jubilados puede ser algo más complicada de llevar. Además, viajar reduce en gran manera aquellos síntomas depresivos y ansiosos, mejorando la salud mental de los que lo hacen.

Mentalmente, se sienten útiles, con ganas y fuerza de seguir haciendo cosas y también les ayuda en su agilidad mental, pues en los preparativos del viaje y la ejecución de este, la persona mayor despliega diversas habilidades que son necesarias para reforzar la mente.

vacaciones vejez

Los diferentes viajes, enmarcados muchos ellos dentro del imserso, ofrecen también ventajas a nivel monetario, pues muchas pensiones actuales son bajas y no permiten el disfrute de unas largas vacaciones. Los programas de estas vacaciones suelen ofrecer precios reducidos, con la organización del viaje incluido, además de muchas actividades lúdicas para disfrutar.

Dependiendo del tipo de viaje y destino, los beneficios serán unos u otros. Es decir, si se va a la playa, los beneficios del mar son muchos, porque alivian la circulación y contribuyen a mejorar las enfermedades reumáticas. Si en el hotel en el que están alojados hay actividades, es necesaria su participación: el baile fomenta que se diviertan y hagan ejercicio, la gimnasia les mantiene activos, los paseos mejoran la circulación de las piernas y las excursiones son favorables para respirar aire libre y alimentar el intelecto. Eso sí, viajar siempre dentro de unos parámetros establecidos, sin abusar de los desplazamientos.