Queremos despedirnos de este mes de julio de la mejor manera que podemos hacerlo, con una nueva entrevista de la sección que inauguramos hace dos semanas: Historia de nuestra vida.

Esta sección recoge entrevistas personales de nuestros residentes dónde nos cuentan experiencias, historias, recuerdos de su niñez, adolescencia, etc. Se trata de una idea preciosa que nos acerca más a ellos y que nos permite conocerlos mejor.

Si te perdiste la anterior a Trinidad Lozano, aquí tienes el link.

Pero hoy, la protagonista es Mercedes Peña Bea, de 86 años. Aquí os dejamos con ella…

Hola Mercedes, ¿Qué tal? ¿Está bien aquí en el jardín?

Hola, sí… aquí estoy bien, al aire libre.

¿Ha vivido siempre aquí en Barcelona?

No, cuando era pequeña viví en Castellón de la Plana aunque mis padres vivían aquí en Barcelona. Al ponerse enfermo mi abuelo, se fueron al pueblo y entonces junto con mis 5 hermanos crecimos allí.

¿A qué se dedicaba su familia?

Éramos del campo. Teníamos tierras propias y ganado, y sobretodo trillábamos.

¿Trillar? ¿Y eso en qué consiste?

Pues teníamos trigo que poníamos en una era y con la ayuda de los caballos que iban dando vueltas el trigo se iba moliendo.

¿Estuvo muchos años?

Sí, muchos, pero me falla la memoria, no te sabría decir cuántos.

¿Qué es lo que más le gustaba?

Ir al lavadero. Mi madre me despertaba bien temprano a las 7 y me iba a lavar la ropa a las pilas comunes. Me gustaba ser de las primeras para coger mejor sitio y que no me bajara el agua sucia de personas enfermas. Madrugábamos pero también nos acostábamos pronto.

¿Y lo que menos?

Me gustaba todo menos llegar tarde a lavar.

¿Y las tierras las tenían cerca de casa?

Las tierras estaban a una hora e íbamos andando con la ayuda del macho y del burro, pero los animales era para labrar y recoger la cosecha, no para nosotros.

Claro, no les hacían de taxi.

No, jaja. Hablando de taxis… el que llevaba el coche de Castellón al pueblo venía cada dos días y siempre lo esperábamos porque él tenía una radio. Nosotros no sabíamos lo que era pero veíamos que aquello hablaba y nos encantaba. Siempre lo esperábamos… incluso de pequeña miraba por las calles haber si encontraba algo parecido. Lo que hemos pasado…

No habían tantas distracciones, ¿pero al final uno se entretenía de otra manera ¿no?

Sí, claro. Jugábamos a la cuerda, cosas de críos.

¿En qué momento vino aquí a Barcelona? ¿Cuando se casó?

No, no, me casé aquí.

¿Y cómo conoció a su marido?

Sí, tuve una suerte… un chico maravilloso, buenísimo. Se quedó sin madre a los 4 años. Él pasó mucho porque su padre se iba al campo y nadie lo podía cuidar. Yo lo conocí aquí porque era primo de una tía mía que vivía en Barcelona. ¡Qué suerte tuve! era un hombre muy trabajador e inteligente. Mira si era inteligente que trabajaba en una fábrica de gomas, y cuando llegaba el químico a dejar el material él retenía todos los pedidos y luego sacó todas las fórmulas.

¿A sí?, genial. ¿Y qué hizo con las fórmulas?

Se estableció. Se puso por su cuenta. Ahora tenemos esos locales alquilados.

¿Y Tiene hijos?

Tengo una hija que trabaja en un colegio y la retiraron con la misión de ir a visitar a personas que necesitan compañía, necesitan hablar. Y tengo otra hija, era muy estudiosa e hizo unas oposiciones para hacienda. Son buenísimas las dos.

Y hablando de colegio, ¿usted pudo ir?

No, muy poco.

¿Y qué recuerda del franquismo? ¿Les afectó de alguna manera?

No, pasaban de largo por el pueblo. Nos dejaron en paz. Me acuerdo que había escasez de productos, cambiábamos huevos por sardinas en la tienda del pueblo.

¿Y cuando conoció a su marido cómo se divertían?

Íbamos al Ateneu y bailábamos ‘el agarrao’ pero acompañados de los padres. Venían y se sentaban en un altillo dónde te vigilaban para que no te arrimaras.

Jajaja claro. ¿Y usted ha viajado fuera de España?

No, de Barcelona al pueblo y al revés, tampoco había dinero. Fíjate, a mi hija la mayor le encanta y ha salido de España pero a la pequeña no.

¿Usted trabajó aquí?

Sí, con mi marido. Yo hacía pelotas, plastelina…

¿Y qué tal era trabajar los dos juntos?

Tenía sus cosas buenas y malas. Me acuerdo un día que llegó por la casa de noche y me dijo: “Oye, yo no te digo que vengas a trabajar pero si vienes cada día a la misma hora.” Y yo le contesté: “Pero si soy dueña igual que tú” y me dijo: “Pues por eso mismo, porque tienes que dar ejemplo”. Era muy inteligente.

¿Y qué tal está aquí en la residencia?

Estoy muy bien, hace de 13 a 16 años, no recuerdo. Aquí hablas con uno, te peleas con otro… te lo pasas bien. Hago las actividades, me gustan. Además, cada semana vienen a buscarme mis dos hijas y vamos a la torre que hizo mi marido aquí cerquita dónde hay piscina y un pequeño huerto. Tengo unas hijas maravillosas.

Seguro que sí Mercedes, igual que usted, ha sido un placer.

Historia-de-nuestra-vida-mercedes

Otra entrevista más que nos ha encantado compartir con vosotros. ¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado? Nos podéis dejar el comentario aquí abajo.

Que tengáis un feliz fin de semana.