Aunque este artículo sería más propio de la época estival debemos estar preparados porque las temperaturas oscilan de forma brusca y aunque estamos en Mayo, el calor ya se ha hecho eco.

Aunque el calor nos afecta a todos, los niños y personas mayores son más vulnerables. El envejecimiento activo, del que hemos estado hablando las últimas semanas, también afecta el sistema de termorregulación del cuerpo y por lo tanto la capacidad de reacción también. Cualquier detección de sed o calor llega tarde y cuando el cerebro manda las órdenes para regular y modificar la temperatura es más tarde de lo que debiera.  El hecho es que detectan el calor con un umbral mucho más elevado que una persona joven.

Si a esto le sumamos alguna enfermedad y la medicación son circunstancias que alteran aún más la capacidad del cuerpo para luchar contra la temperatura elevada.

Efectos del calor

Distinguimos tres tipos de efectos del calor clasificados en leves, moderados o graves.

  • Las consecuencias más leves suelen ser calambres o espasmos dolorosos.

  • Si hablamos de los efectos moderados encontramos el agotamiento por calor y es el que más pueden sufrir nuestros mayores. Los síntomas son la sudoración, debilidad muscular, hiperventilación, tensión baja, taquicardia, dolor de cabeza, vómitos y diarrea.

  • La situación más grave y menos común es el golpe de calor. Se produce cuando la temperatura que se toma con termómetro supera los 40 grados. A partir de los 41 grados puede haber daño neurológico.

La medicación, tal como hemos comentado al principio, afecta en esta situación. Por ese motivo es necesario consultar al médico qué medicamentos deben retirarse o sustituirse para prevenir riesgos.

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Las personas mayores y el calor

May 8, 2015

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Residencia Fontpineda

Aunque este artículo sería más propio de la época estival debemos estar preparados porque las temperaturas oscilan de forma brusca y aunque estamos en Mayo, el calor ya se ha hecho eco.

Aunque el calor nos afecta a todos, los niños y personas mayores son más vulnerables. El envejecimiento activo, del que hemos estado hablando las últimas semanas, también afecta el sistema de termorregulación del cuerpo y por lo tanto la capacidad de reacción también. Cualquier detección de sed o calor llega tarde y cuando el cerebro manda las órdenes para regular y modificar la temperatura es más tarde de lo que debiera.  El hecho es que detectan el calor con un umbral mucho más elevado que una persona joven.

Si a esto le sumamos alguna enfermedad y la medicación son circunstancias que alteran aún más la capacidad del cuerpo para luchar contra la temperatura elevada.

Efectos del calor

Distinguimos tres tipos de efectos del calor clasificados en leves, moderados o graves.

  • Las consecuencias más leves suelen ser calambres o espasmos dolorosos.

  • Si hablamos de los efectos moderados encontramos el agotamiento por calor y es el que más pueden sufrir nuestros mayores. Los síntomas son la sudoración, debilidad muscular, hiperventilación, tensión baja, taquicardia, dolor de cabeza, vómitos y diarrea.

  • La situación más grave y menos común es el golpe de calor. Se produce cuando la temperatura que se toma con termómetro supera los 40 grados. A partir de los 41 grados puede haber daño neurológico.

La medicación, tal como hemos comentado al principio, afecta en esta situación. Por ese motivo es necesario consultar al médico qué medicamentos deben retirarse o sustituirse para prevenir riesgos.

Consejos para prevenir las consecuencias del calor

  • Evitar salir a la calle en las horas más intensas de calor (entre las 11h y las 16h). Hay que permanecer en la sombra y por lo tanto no estar expuesto directamente al sol.

  • Aplicar protector solar con un factor alto antes de salir de casa y repetir la aplicación con frecuencia.

  • Usar prendas cómodas y ligeras en colores claros que no absorban el calor, además de un calzado que transpire y un sombrero que les proteja la cabeza.

  • Hidratarse abundantemente. Hay que beber sin esperar a tener sed, evitando refrescos con azúcar  y cafeína.

  • Las duchas frecuentes también son efectivas o sino refrescarse con paños húmedos.

  • Proteger la casa manteniendo las persianas bajadas en los momentos más calurosos y no abrir las ventanas cuando la temperatura exterior sea demasiado alta. Hay que utilizar ventiladores o aire acondicionado para refrescar la casa.

  • Las personas que viven solas o requieren mayor atención son las más vulnerables. Es obligatorio controlar su estado de salud de manera constante por parte de los familiares o servicios sanitarios.

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En cualquier situación peligrosa es indispensable pedir ayuda a un pariente o vecino y si se agrava hay que consultar al centro de salud o llamar al 112.

Esperamos que éstos consejos os hayan sido útiles, cualquier consulta, no dudéis en escribirnos.

¡Buen fin de semana!

Fuente fotos: www.hoy.com.py y www.msolucionacastellana.com